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Lunes, 28 de Septiembre de 2020, 00:51 

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Una película hot (relato)

Una película hot (relato)

Mi pareja yo nos encontrábamos viendo una película, un clásico del cine moderno cuyo título dejaba entrever lo que habría durante toda la película habría.

Comenzamos a verla; estaba dividida en dos partes y duraba varias horas, pero hay momentos en la vida en que simplemente no tienes otra cosa que hacer y tomas la primera actividad que te ponen en frente.

En un principio, todo muy bien, algunas escenas de porno soft, uno que otro juego sexual escandaloso, pero, más allá de eso, simplemente era una trama en la cual te podías concentrar y disfrutar la forma en que era narrada la película. Pero, conforme todo fue avanzando, el sexo dejó de ser soft para convertirse en hard y algunas escenas comenzaban a calentarme. Me volteé hacia mi pareja, quien, con una vistosa erección en medio de las piernas, intentaba concentrarse en la trama. Pero, ¿por qué prestar tanta atención a esas escenas si podíamos vivirlas nosotros?

La protagonista, hambrienta, engullía una polla y yo, para imitarla, tomé entre mis manos a mi pareja. Acariciando las raíces, luego el tallo, para terminar en la fruta, la parte más deliciosa y pecaminosa, la cual gustosa me introduje en la boca. Chupé y chupé mientras él se dejaba hacer.

Voltee y vi que, en la pantalla, ella estaba recibiendo de perrito, con fuerzas, a un hombre que parecía querer follarla tan duro que se quedaran unidos para siempre. Me desnudé a toda velocidad y ofrecí mi coño en la misma posición, la entrada en mi puerta no se hizo esperar. Duro, húmedo de mi saliva, en esa posición sentía que llegaba hasta el fondo de mi alma y de carne. Él me tomaba por las caderas, para halarme hacia él, y yo chocaba mi culo con su pelvis.

Pero la escena que más me gustó fue una en que ella, deseosa de probar nuevas experiencias, lo hace con dos hombres. Cuando la vi siendo penetrada, convidé a mi pareja a que cambiáramos de posición; me subí sobre él y cuando estuve bien hondo, le susurré al oído que me llenara por completo: su erección dura en mi sexo, entrando y saliendo; el dedo pulgar de su mano derecha dentro de mi boca, presionándose contra mi lengua mientras lo chupo con pasión; y el dedo índice de su mano izquierda, dentro del culo.

— ¡Más duro!, ¡Más duro! —le grito. Siento que estoy a punto y no quiero perderlo.

La chica de la pantalla grita, creo que se corre, yo me corro con ella. Aprieto a quien está dentro de mí en orgasmo violento —a veces, cuando me toco, me gusta introducir un dedo curioso, pues me ayuda a llegar más rápido.

Las escenas de sexo se acaban por el momento, y ella hilvana monologo y monólogo, idea con idea. Yo quiero seguir, por eso me salgo y lo chupo, lo chupo de nuevo como en un principio; con desesperación, al igual que chupé su pulgar, succionándolo hasta que sale, espeso, desde sus entrañas hasta mi garganta, que lo recibe.

El me besa en los labios, se saborea y va al baño. Yo me quedo viendo la película; hay momentos en la vida en que no tienes otra cosa qué hacer que sentarte a ver una película de horas, pero si se presenta otra cosa, lo tomas en la primera oportunidad que tengas. Y si vuelven las escenas sensuales y vuelvo a avistar una erección casi suplicante, le sacaré un par de orgasmos, para mí y para él.

 

Fin.

Etiquetas relato erótico